¡Hay negocio!
Solo si solucionamos un problema
VALUESTRATEGYMARKETING
9/16/20263 min leer


Este será un post reflexivo, casi de autoanálisis, acerca del core de nuestro propio negocio y si nos acompañas, del tuyo tambien.
Desde tiempos inmemoriales, el ser humano intercambia tiempo, conocimiento y mercancías; por un valor de cambio, en este caso, económico.
Pero esos productos y servicios no aparecen porque sí, porque a alguien se le ocurrió que había que hacerlos. Detrás de cada oferta, existe o debería existir, una necesidad. Mas específicamente una necesidad insatisfecha.
La identificación de esa insatisfacción lleva a un empresario o emprendedor a querer ofrecer una solución. Un producto o servicio “valioso” capaz de cubrirla, de liberar la tensión que allí se genera y, por ese valor, recibir una retribución a cambio. Dinero.
Hasta aquí, nada nuevo. La misma historia que se repite una y otra vez desde hace siglos.
Pero, ¿qué ha cambiado hoy? Absolutamente “casi” todo.
El comercio ya no es el mismo que antaño. Compramos productos desde el sofá de casa y podemos recibirlos en nuestra puerta en 24 horas, incluso desde el rincón más lejano del planeta. Ya no necesitamos desplazarnos para comparar alternativas, hablar con un vendedor o conocer las características de un producto.
Nuestro referente más cercano puede ser una inteligencia artificial que nos acompaña durante el proceso de decisión y también después de la compra. Nos ofrece comparativas, resume información, responde preguntas, plantea alternativas e incluso puede ayudarnos a configurar un producto para sacarle el máximo partido.
Las barreras geográficas prácticamente desaparecieron. La información dejó de estar concentrada en manos del vendedor. La comunicación pasó de ser unidireccional a convertirse en una conversación. Las marcas pueden conocer mucho mejor a sus audiencias, personalizar sus mensajes y anticipar comportamientos.
La tecnología lo ha cambiado todo: cómo descubrimos, cómo comparamos, cómo compramos y cómo utilizamos los productos y servicios que adquirimos
También ha cambiado la velocidad. Lo que antes podía requerir días, llamadas, desplazamientos y conversaciones, hoy puede resolverse en minutos. Y probablemente mañana se resolverá en segundos.
Entonces, si todo ha cambiado tanto, cabe hacerse una pregunta:
¿Qué es lo que no ha cambiado en absoluto?
Lo que realmente resuelven los productos y servicios.. No a nivel superficial, sino a nivel profundo.
Porque detrás de una plataforma bancaria no buscamos simplemente realizar una transferencia. Buscamos la tranquilidad de saber que nuestro dinero está donde debe estar.
Detrás de un seguro no buscamos una póliza. Buscamos la confianza de saber que alguien responderá cuando lo necesitemos.
Detrás de un smartphone no buscamos únicamente tecnología. Buscamos conexión, pertenencia, autonomía o incluso reconocimiento.
Detrás de una consultora no buscamos horas de trabajo. Buscamos la seguridad de saber que alguien entiende nuestro problema y puede ayudarnos a resolverlo.
Y detrás de una estudio de estrategia, marketing y comunicación, tampoco buscamos únicamente creatividad, campañas, una web o una estrategia. Buscamos relevancia, ser vistos.
Queremos que nuestra marca sea entendida, reconocida, elegida. Queremos encontrar un espacio en la mente de alguien y construir una relación que vaya más allá de una transacción.
Ahí está, probablemente, el verdadero core de cualquier negocio.
No vendemos lo que hacemos. Resolvemos lo que alguien necesita. Una necesidad Insatisfecha. Y esa necesidad insatisfecha es lo mismo de siempre: tranquilidad, tiempo, estatus, pertenencia, seguridad.
La tecnología cambió el envoltorio y la forma en que entregamos esa solución es verdad, pero no el contenido.. La inteligencia artificial y las automatizaciones ya estan transformando todos los procesos haciendo que todo sea más rápido y eficiente.
Pero ninguna de estas herramientas crea, por sí misma, la necesidad. Y tampoco crea, por sí misma, el valor.
Por eso quizá, en un momento en el que hablamos constantemente de transformación digital, inteligencia artificial, automatización y nuevas tecnologías, convenga detenerse un momento y volver al principio.
¿Qué problema estamos resolviendo?
¿Para quién?
¿Y por qué debería importarle?
Porque las herramientas cambian. Los canales cambian.Los hábitos cambian. Los mercados cambian.
Pero mientras existan personas con necesidades, deseos, miedos, aspiraciones y problemas por resolver, seguirá existiendo una oportunidad para crear valor.
Y quizá esa sea la verdadera transformación que nunca deberíamos perder de vista:
Será para otra publicación el "como resolvemos esa necesidad"
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